El lugar de los Garcilasso: Secadura

            Es notable ésta familia, llamada en general de la Vega, que fue de lo más importante en la Alta Edad Media, pues entroncada con los Mendoza, tuvieron entre otros títulos los de Marqués de Santillana y Duque del Infantado. De destacar entre ellos el Gran Garcilasso, el poeta lírico y al no menos importante como poeta, Marqués de Santillana. De estos surgirán los nombres de la Villa de los Garcilassos: Torrelavega, y como consecuencia de ello titulamos el escrito.

            El Lasso, como muy bien dice Carmen González Echegaray, parece que se los ponía y quitaban a su antojo, como vemos a continuación. La familia Mendoza, ya en decadencia, originaria de Llodio, volvió a renacer cuando Diego Hurtado de Mendoza casó con Leonor de la Vega, madre del Marqués de Santillana, Iñigo López de Mendoza, de la cual dice Menéndez y Pelayo «su madre fue aquella fiera y arrogante rica hembra de las Asturias de Santillana, nieta de Garcilasso de la Vega que se llamó  Leonor de la Vega». El gran Garcilasso de la Vega cuya fecha de nacimiento es dudosa (1501 ó 1503), por lo cual es de sospechar que también lo sea su lugar de nacimiento, debió tener como verdadero apellido Suárez de Figueroa, pero adoptó el de Lasso de la Vega, usado por su abuela, Elvira, hija de Leonor de la Vega. Todo lo cual se confirma en el documento que resumo a continuación que no es otra cosa no más ni menos que el expediente de hidalguía que pide María de Alvarado para sus hijos.

            «Doña María de Alvarado, viuda de Garcilasso de la Vega, del lugar de Secadura de la Junta de Voto, en la Merindad de Trasmiera»...«tocantes a Garcilaso de la Vega gentil hombre de la Cámara secreta de Su Santidad el Padre Paulo V y a don Francisco Lasso de la Vega y Alvarado que sirve a su magestad en Flandes, en el felicísimo ejército del serenísimo archiduque, mis hijos»...«Juan Gómez de la Vega y María Fernández de Naveda, abuelos paternos»...«Garci López de Alvarado y Doña Juana de Alvarado, abuelos maternos»...«Garcilasso de la Vega y Doña Inés González de Alvear y Garci López Alvarado, «el Viejo» y doña María de Carasa y Alvear, bisabuelos y Fernán Gómez de la Vega y Doña María Sánchez, sus rebisabuelos», «tienen noticia de la casa de la Vega sita en el lugar de Secadura» en todos los matrimonios, dice, «fueron casados y velados según orden de la Santa Madre Iglesia, se les vio hacer vida maridable y durante su matrimonio hubieron y procrearon su hijo legítimo y natural», «es casa y solar conocido de notorios hijosdalgos, caballeros y nobles principales de sangre, de armas y blasones, cuya reputación es habida, tenida y reputada, lo cual es público y notorio».

            «Los señores de la Vega han sido de ella, descienden de otra gran casa de las Asturias de Santillana que llaman Torre de la Vega, junto al río Besaya, que tiene y posee hoy el Marqués de Santillana, duque del Infantado», «mismas armas casi en lo principal de los escudos que tiene la casa y la torre».

            Todos se han casado siempre con hijos de casa y solares importantes con son la de Alvarado, Alvear, Naveda y antes Agüero, Cevallos, Rada y Carasa, exentos de tributos y pechos, no tienen oficio vil, de legítimos matrimonio sin bastardía y limpias de toda mala raza de moros y judíos, ni penitenciados por el Santo Oficio. Garcilasso de la Vega, su padre, fue Merino Mayor de Trasmiera y anejo el oficio de alférez y elevaba la bandera de los arrebatos de la costa. El tío, Juan Alonso Lasso de la Vega, inquisidor en el reino de Murcia y juan Lasso de la Vega, hermano mayor, sirve al rey como ministro de papeles de la corte. El mariscal Alonso de Alvarado, conde de Villamor, tío de María de Alvarado. Lo firma el licenciado Francisco de la Fuente Agüero corregidor de Castilla la Vieja.

            Entre los veinte testigos que aseveran lo anterior, destacan apellidos notables como son: Cerecedo, Ballesteros, Pierredonda, Sierra, Rada, Horna, Bracamonte, San Román, Buega, Setién, Morlote, Nates y Bueras. Matizan cosas con «vio caminar al dicho Juan Gómez de la Vega con sus criados a pie y a caballo, y con acémila con su repostero, cuando iba a la iglesia del lugar y se ejercía en monterías con sus lebreles y sabuesos, que tenía de ordinario en casa». Las monterías eran de jabalí y viajaba a Valladolid. Firman, Juan Gómez de Cerecedo, alcalde, ante el notario Miguel del Río en primero de agosto de mil seiscientos trece.

            La susodicha casa de la Vega no cabe duda de que es la que existe en el barrio de La Riva, en Secadura, donde aun vive mi buen amigo camilio de la Vega, y sus hermanos. Esta casa tiene las armas de la Vega y Naveda, en dos magníficos escudos y en ella nació Juan de Nates, el notable arquitecto que casó con otra gran hembra de la saga, María de la Vega, que llevó las cuentas de la tribu de los grandes maestros canteros de Secadura. Otra casa de la Vega existe en Secadura, en el barrio de Valdecastañeras, donde vivió el Procurador Juan Alonso de la Vega y Alvarado, blasonada con un escuda cuartelado con armas de la Vega, Alvarado, Cevallos, y el cuarto casi seguro, Sisniega.

            En esta casa, el último que nació fue Feliciano de la Vega Sainz Trápaga, cuya familia vendió dicha casa, hace unos cien años, a Ramón San Román Morlote, que conservan sus descendientes. Otra casa de la Vega es la del Pozo que conservan también sus familiares y tiene unas armas, un tanto atípicas, de Alvarado y en la cual vivió Jerónimo de la Vega y Alvarado, y en otra sin blasones de Lope de la Vega y Alvarado de donde desciende, parece ser el mayorazgo. Ya vemos que estos de la Vega Alvarado ya habían dejado atrás el Lasso, que corresponde a otro buen amigo, José Manuel de la Vega. Es digno de citar en esta familia a Bartolomé de la Vega (mi cuarto abuelo) que adquirió el solar y torre de Voz y Rayz, que poseía hace unos doscientos años, José de Alvarado, vecino de Ramales.

                        Santiago Moncalián Arsuaga. 1.999

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