Arqueología en Voto
(Hasta la Edad Media)

Por Fernando Fernández Palacios, Doctor en Historia Antigua
Publicado originalmente en Bohigas, R. (ed.), Trabajos de arqueología en Cantabria IV, Santander, 1998, pp. 159-68
(hay cuadernillo aparte con versión aumentada y corregida).

    Introducción

    Voto es un municipio de 77,8 kms. cuadrados de extensión situado en el oriente costero de Cantabria (véase la fig.1) y que tenía, según el Nomenclátor de 1984, 2844 habitantes de hecho, lo que suponía una densidad de 36,5 habitantes por kilómetro cuadrado, baja con respecto a la media cántabra. Se contaban hasta 631 viviendas en diseminado, casi el doble de las viviendas en núcleos concentrados, lo que da una idea del poblamiento disperso, dedicado fundamentalmente a actividades agropecuarias. El clima es oceánico templado, con escasa oscilación térmica anual y con una pluviosidad superior a los 1000 milímetros anuales, sólo aliviada en los meses estivales.

Fig. 1a. Mapa de Voto   Fig. 1b. Mapa de Cantabria

    Como ha señalado E. Gómez Pellón1, nuestro municipio conforma "un valle, bien delimitado geográficamente, que bajo la denominación de Aras ha ido indisolublemente unido a la trayectoria territorial y administrativa de la Junta de Voto desde los tiempos medievales. La significación política de este espacio no es sino la consecuencia de una prolongada evolución histórica que tiene sus inicios en un lejano poblamiento prehistórico, relativo a unas favorables condiciones ambientales, el cual en sucesivas etapas irá adquiriendo una sucesiva madurez que se plasmará en los asentamientos humanos que en época protohistórica y antigua se irán modelando. Pero será en la Alta Edad Media, cuando las nacientes iglesias del Valle de Aras, a manera de hijuelas, vayan adquiriendo su dependencia de los monasterios matrices(...). Es así como se genera el alfoz de Aras que en la Baja Edad Media será área de influencia de monasterios como el de Nájera o el de Oña(...). Estos distritos o caseríos del Valle de Aras alcanzarán su unidad política durante el reinado de los Reyes Católicos, dando vida a la Junta de Voto, que por esos mismos años integrará con otras juntas(...)la Merindad de Trasmiera"

    Actualmente, y por orden alfabético, los trece pueblos que componen el municipio de Voto son los siguientes : Bádames, Bueras, Carasa, Irias, Llánez, Padiérniga, Rada, San Bartolomé de los Montes, San Mamés de Aras, San Miguel de Aras, San Pantaleón de Aras, Secadura y Susvilla.

    Aunque es un municipio costero, en realidad las aguas marinas llegan tan sólo hasta el pueblo de Carasa a través de la ría de Treto y hasta Rada por la ría de su mismo nombre. El resto del municipio, como señala B. Alonso Ruiz2, está difícilmente comunicado "y con escasas salidas naturales (hacia Solórzano y hacia lo que es hoy el monasterio de La Bien Aparecida a través de las montañas de San Bartolomé de los Montes)".

Historia de las investigaciones

    La noticia más antigua sobre actividades de carácter arqueológico en el municipio de Voto quizá pueda estar en relación con la Cueva de Cobrantes (San Miguel de Aras), ya que fue uno de los yacimientos que, según C. González y M. González, probablemente reconoció como prehistórico en su día Marcelino Sanz de Sautuola3. Dejando esta primicia insegura aparte, fue Lorenzo Sierra, entre 1903 y 1909, el que se encargó de reconocer una serie de importantes yacimientos del oriente de Cantabria, entre los que se encontraba la Cueva de El Otero4. Después de esta etapa, y aparte de alguna que otra actividad de relieve, como la exploración de la Cueva de Muñegro por el P. Carballo5, tienen que pasar algunos años para que F. de Sojo y Lomba, en sus Ilustraciones6, recopilara una serie de datos e informaciones válidas sobre todo para el estudio de las épocas romana y medieval, aun cuando algunas de sus conclusiones sean aventuradas o apoyadas solamente en la toponimia, al estudio de la cual dedicó varios artículos a fines de los años 40 y principios de los 507. En 1952 se publica un famoso artículo del Padre Carballo8 en el que se apunta la existencia de dos fases, una prerromana y otra romana, en El Castío de San Miguel de Aras. A reseñar también la intensa actividad prospectora de los Camineros de la Diputación, como consecuencia de la cual en las páginas iniciales de la Carta Arqueológica de Cantabria se hará referencia a que los autores habían contado más de medio millar de cavidades calicateadas, muchas de ellas por el Equipo de Camineros de la Diputación, apuntando precisamente como uno de los ejemplos clarificadores el de "las reducidas grietas sopeñadas de la zona de Voto"9, investigadas particularmente por los Camineros de Voto F. Maza y S. Berrire. Como consecuencia fundamentalmente de esta actividad, recientemente se pudieron señalar hasta veintinueve cavidades con yacimiento arqueológico en Voto10.

    Durante los años 60 las actuaciones llevadas a cabo en dos yacimientos en cueva serán publicadas en la serie Excavaciones Arqueológicas en España : me refiero a los trabajos realizados en la Cueva del Otero y en la Cueva de la Chora11.

    En 1975 E. Nolte y Aramburu publica los hallazgos realizados en la Cueva Marnero12, y a partir de estas fechas la investigación del medievo toma parcialmente el relevo merced a los trabajos de Ramón Bohigas, incluida su Memoria de Licenciatura que, aunque trata de la Edad del Hierro en Cantabria, se refiere a El Castío de San Miguel de Aras para, en contra de otras opiniones, adscribirlo a la Edad Media13. Mas es en su tesis doctoral, publicada en parte en 1986, en donde encontramos informaciones adicionales de El Castío y mención de los restos medievales hallados en Rada y Llueva14.

    De mediados de los años 80 son dos obras de referencia bastante importantes que, debido a su generalidad, van a incluir la mención y a veces algo más que eso de algún que otro yacimiento de los situados en el municipio de Voto : me refiero al tomo dirigido por M.A. García Guinea sobre Historia de Cantabria15 y a La Prehistoria de Cantabria publicada en 1986 por C. González Sainz y M. González Morales16. Con fecha de 1985 también verá la luz un artículo dedicado a los grabados rupestres paleolíticos de la Cueva del Otero17. La década de los 80 prácticamente se cerrará en lo que nos interesa con la publicación de la Carta Arqueológica de Cantabria en 1987, en donde se recogen como datos más interesantes sobre todo la revisión y visita de muchas cuevas investigadas anteriormente por los Camineros.

    Con posterioridad hay que reseñar principalmente dos trabajos presentados al V Congreso Español de Espeleología, complementario uno de otro, en donde se ofrece, entre el de los otros municipios cántabros, el listado de cavidades con yacimiento arqueológico de Voto y se extraen algunas conclusiones18. Y, para finalizar y volviendo a la Edad Media, apuntar los restos hallados en Carasa y publicados recientemente por C. Martín Gutiérrez19.

    Éste es un resumen aproximado de las actividades relacionadas con la arqueología hasta época medieval conocidas por mí que se han venido llevando a cabo en el municipio de Voto, lo que no impide que algunas obras hayan tratado muy puntualmente algún o algunos determinados aspectos a partir del material arqueológico disponible y que, obviamente, no es tarea de las presentes líneas anotar exhaustivamente.

    Como se verá, las cuevas son casi nuestra única fuente de información para conocer el pasado prehistórico y protohistórico de Voto, faltando asimismo elementos indiscutibles de origen romano y poseyendo mayor variedad de lugares arqueológicos en la Edad Media.

Paleolítico indeterminado

    En una cueva descubierta en 1956 y situada detrás de la Cueva del Otero, llamada Cueva de la Casa de los Cristales y también Cueva del Otero III (Secadura), se halló un yacimiento con dos niveles, el más profundo de los cuales probablemente corresponda al Paleolítico20. En la Cueva del Túnel (Llueva) los Camineros descubrieron en 1956 un pequeño yacimiento paleolítico, observándose en superficie sílex y alguna esquirla ósea21. En la Cueva de Fuente Las Varas o del Monte Mullir (Llueva), situada en una ladera de dicho monte, los Camineros hallaron en 1956 niveles paleolíticos22.

Paleolítico Inferior

Se señala la posibilidad, aunque con dudas y a pesar de que han sido estudiados los materiales de la excavación de la cueva completamente, de que tenga restos del Achelense la Cueva del Otero23.

Paleolítico Medio

    Musteriense
    En la Cueva del Cubo (San Miguel de Aras) se señala la presencia de musteriense en cueva24. En la Cueva del Otero (Secadura), tras la excavación de 1964, se señaló la presencia de un nivel Musteriense, aunque de forma dudosa25.

Paleolítico Superior

    Auriñaciense
    Para el nivel nueve de la Cueva del Otero (Secadura) Bernaldo de Quirós ha apuntado la posibilidad de incluirlo en el Auriñaciense Arcaico, pudiéndose fijar los niveles cuatro, cinco y seis en un Auriñaciense evolucionado26.

    Magdaleniense
    La Cueva de Cobrantes (Caburrao), declarada bien de interés cultural en 1985, posee un yacimiento magdaleniense y un conjunto de grabados que García Guinea27 fechaba en el Solutrense Superior o Magdaleniense Inferior y que más tarde se ha propuesto que pertenezcan al Magdaleniense Superior28. El conjunto lo forman dos antropomorfos dudosos, tres ciervas, una cabra, un reno dudoso, un cuarto trasero de bóvido y diversas líneas29. En la Cueva del Otero, ya nombrada, el Padre Sierra señaló la presencia de un yacimiento Magdaleniense tras su descubrimiento por él mismo en 190930 ; posteriores investigaciones han encontrado, efectivamente, un nivel perteneciente al Magdaleniense Superior, además de un panel de grabados incisos entre los que destaca un cáprido ; se fecha el panel en el Magdaleniense Superior Cantábrico31.

    En la Cueva de la Chora (San Pantaleón de Aras), quizá correspondiente a la Cueva de Muñegro de J. Carballo, ya que se halla en el lugar de Muñegro, dicho autor halló un conchero que atribuyó al Asturiense32, atribución que la CAC cree errónea33. Lo que sí es seguro es la presencia de un nivel correspondiente al Magdaleniense VI que incluía incluso algunas piezas de arte mobiliar34.

Pospaleolítico indeterminado

Fig.2. Cueva del Castigo (San Miguel de Aras)    En la Cueva de Trampascuevas (San Miguel de Aras) se recuperaron cerámicas y un punzón óseo, además de descubrirse pinturas esquemático-abstractas. También posee un gran conchero de ostras35. En la Cueva de Monte Liende (Rada) se hallaron abundantes huesos humanos correspondientes a enterramientos protegidos por grandes bloques distribuidos en dos niveles, y una gran vasija dedada36.

    En la Cueva del Cierro Chico o del Fresno (Llueva) se encontró lo que al parecer era una espada que fue probablemente vendida a particulares37. En la Cueva del Cerro Samuel (Llueva) se hallaron restos humanos38. En la Cueva de La Cruz de Tejas (San Bartolomé de los Montes) se encontraron varios cráneos y huesos humanos, uno con trepanación rectangular en el temporal39. En la Cueva de Mazarredonda (San Pantaleón de Aras) se hallaron restos humanos, entre ellos un cráneo40.

Fig.3. Mojón del Llano de Piedrashitas    En la Cueva de La Casa de los Cristales se halló un nivel rico en ostras41. En el Abrigo de Carabión (San Mamés de Aras) se descubrió un gran conchero de Ostreas, Tapes, Ensis, etc. asociados a sílex, habiendo cerca una cueva vaciada en donde se encontró una Ostrea42. En la Cueva de Ratón se hallaron cerámicas lisas, observándose en ella un primer nivel con cerámicas43. En la Cueva de Peña Valle (Rada) se halló un cráneo humano44.

    En la Cueva de Bádames (Bádames) se hallaron cerámicas prehistóricas45. En la Cueva del Castigo (San Miguel de Aras) (fig.2) se encontraron restos humanos46. En las Cuevas de San Bartolomé de los Montes (San Bartolomé de los Montes), dos pequeñas cavidades cercanas a La Cruz de Tejas, se hallaron restos humanos47. En la Cueva de Solviejo (Secadura) se hallaron cerámicas dedadas y lisas y algún pequeño grupo esquemático-abstracto48. En la Cueva de Otero II (Secadura) se halló un fragmento de cerámica lisa prehistórica49.

Bronce

    La Cueva Marnero (Angustina), situada al norte de la sierra de Breñas, ofreció una serie de cerámicas de tipo muy tardío con similitudes a las encontradas en las cuevas del Tarrerón y Pajucas (Lanestosa, Vizcaya), por lo que la adscripción al Bronce Final parece bastante clara50.

    La Cueva de Cobrantes (San Miguel de Aras), ya tratada por su yacimiento magdaleniense, posee fragmentos cerámicos de grandes vasos con impresiones de dedadas y verdugones a lo largo del borde51.

Hierro

    Recientemente se halló en la Cueva de Cobrantes un conjunto de pinturas esquemático-abstractas allí donde García Guinea había señalado restos de pinturas negras52.

    En la Cueva del Cantal (San Bartolomé de los Montes) se cita la existencia de "macarronis" ; los autores de la CAC hallaron cerámica del Hierro II decorada a incisión bruñida, además de restos humanos en la Cueva del Cantal B, que quizá sea la misma53. En la Cueva del Saúco (San Pantaleón de Aras) los Camineros hallaron cerámicas y los autores de la CAC dicen que la cueva proporciona cerámicas del Hierro II, existiendo además varios paneles esquemático-abstractos de puntuaciones y "varios grabados de dudosa autenticidad"54. En la Cueva de la Covarona (Llueva) hay varios grupos de pinturas esquemático-abstractas, formados en su mayoría por marcas y puntos. Debajo de ellas hay un depósito de carbones y huesos entre los que apareció una punta de hierro, además de haber aparecido en el vestíbulo un fragmento de cerámica del Hierro y en el interior "pequeños hoyuelos de carbón vegetal"55.

Fig. 4. Calzada de NatesÉpoca romana

    Fermín de Sojo y Lomba, al comentar el Becerro de las Behetrías (1352), señalaba que de la Merindad de Trasmiera sólo aparecía Nates (Natas en el documento) e indicaba que "Nates barreaba, en unión de otros lugares, la calzada romana que, desprendida de la citada anteriormente56, bajaba por los Tornos a Ramales y por el Alto del Hayal entraba en el Valle de Aras"57. Los restos de calzada de Nates, a falta de una investigación detenida, son sin duda posteriores a la época romana, al menos en su aspecto actual (fig.4).

    El mismo autor recogía en su monumental obra dedicada a Trasmiera58 que en San Pantaleón, en un sitio que llamaban el Imperio, aparecieron hacia 1854 unas monedas que hablan del Emperador...(así deja finalizar la noticia, con los puntos suspensivos)59. Este hallazgo, junto con otros, es calificado por Vega de la Torre60 como un elemento indicativo más que como un dato inequívocamente constatado.

Edad Media

   Fermín de Sojo y Lomba, siguiendo las indicaciones del Padre Carballo, que señalaba la existencia de restos romanos en San Miguel de Aras, comenta que había toda una serie de castillos romanos que se colocaban "lo más adentro posible" pero que podían ser abordados fácilmente penetrando por las rías de la Cantabria costera, y apuntaba a El Castío de San Miguel de Arce (sic) como uno de estos lugares, que supone le permitía el enlace, a través de la ría de Rada, con Santoña, que para él era el Portus Victoriae, además de vigilar "todo el Valle de Aras y comunicar, por vista de ojos, con el Castillo de Bueras y con el castro y castillo de San Bartolomé ; construídos ambos para facilitar el dominio del camino que, por el Hayal, pasaba a Ramales y a Castilla por el puerto de los Tornos"61.
   Del Castillo de Bueras y del castro y castillo de San Bartolomé no encuentro otras referencias que éstas. Tan sólo puedo apuntar que en tiempo de Madoz un barrio de San Mamés se denominaba Las Torres62.

Fig. 5. El Castigo de la Rabia              Fig. 6. Restos del alzado del muro en la vertiente oeste.

       Como señala Ramón Bohigas63, el Padre Carballo señaló en El Castío (fig. 5) la existencia de un castro en el que, por los muros, apreciaba una fase prerromana y otra romana64. En efecto, como recoge R. Bohigas y he podido comprobar recientemente en su compañía, por el lado occidental "afloran las hiladas de un muro de mampostería unida con argamasa"(fig. 6) además de observarse por la ladera el derrumbe de la propia muralla (fig. 7), pero esto evidentemente hay que ponerlo en relación con el mundo medieval, máxime si tenemos en cuenta los restos de la cumbre, que apuntan a la presencia de un castillo de dicha época, incluídos los que en una escombrera de una pequeña cata pudo recoger R. Bohigas, entre los que cabe resaltar abundantes fragmentos cerámicos, "todos a torno, salvo un pequeño fragmento liso de panza, de pastas negruzcas, que daba la impresión de que podía haber sido realizado a mano", solamente uno de ellos decorado -con estrías-, fragmentos de teja, huesos de mamíferos, conchas de mariscos, ostras, berberechos, caracol y fragmentos de cal65 que R. Bohigas afirma que proceden "de los restos del muro del edificio que hubo en la cumbre del monte, fechable, a tenor de los materiales que en él aparecen, como de época altomedieval o algo más moderno, con un carácter que por su planta casi rectangular, se le podría suponer una antigua ermita"66. En 1986 se refiere al lugar el mismo autor como "castro altomedieval"67 y lo sitúa cronológicamente, tras el estudio complementario de diverso material cerámico recogido por el Padre Carballo, en un momento entre el s.VIII y el XII, "márgenes que se han atribuido a la cerámica de Repoblación(...)dentro de cuyas características decorativas caen de lleno los rasgos de la cerámica procedente de este yacimiento"68.

Fig. 7. Derrumbe de una de las defensas.            Fig. 8. Uno de los apéndices del Castigo.

    Pienso que no hay que desestimar del todo la posibilidad de que haya existido una ermita en el lugar, pero ésta debió de ser posterior al castillo que a buen seguro se alzó en la cima del monte, que tiene una planta más compleja de lo que en un principio señalaba Ramón Bohigas, pues al recinto que él indicaba como rectangular hay que añadir dos apéndices a uno y otro lado (figs. 8 y 9) que se indican en el plano de la fig. 9, plano por otra parte sumamente esquemático. El propio topónimo del lugar es significativo al respecto, pues de El Castillo se pasó a El Castío y El Castigo, siendo esta última variante una deformación producida por haberse situado por un tiempo en la cima una horca sobre la cual las Ordenanzas de la Junta de Voto decían en el s.XVII que "se había caido y perdido de un tiempo a esta parte", ordenando por ello que se volviera a levantar en el mismo lugar69.

Fig.9.Plano del castillo

Fig. 10. Estela de San Miguel de Aras    Del propio lugar de San Miguel de Aras, concretamente encontrada junto a la carretera que pasa por debajo de la cueva de Peñarrobra70, procede una estela discoidal de arenisca (fig.10) decorada con una estrella de cinco puntas grabada en el interior de dos circunferencias concéntricas71. Siguiendo con las estelas discoideas, recientemente se dio a conocer la existencia en el pueblo de Carasa de dos ejemplares, uno situado en el exterior de la iglesia de la Anunciación, de 44 cms. de diámetro, que posee como única decoración lo que puede considerarse una cruz patada incisa en el anverso, y el otro localizado en la sacristía de la iglesia de la Asunción, decorada también en el anverso con una cruz patada insculpida para la que se han encontrado paralelos sobre todo en territorio navarro. Ambos ejemplares son de arenisca72(fig.11). La autora del artículo en donde se presentan los dos ejemplares asigna para todas las piezas que trata un espacio cronológico que va de fines del siglo VIII o siglo IX a la expansión del románico en el siglo XI73 y habla de otro resto medieval aparecido en Carasa : un sarcófago con talla interior antropomorfa encontrado al limpiar los exteriores de la iglesia de la Anunciación74.

Fig. 11. Estelas de la iglesia de la Asunción de Carasa

    Por otra parte, el poblamiento de Rada (fig.12) debía de datar, cuando menos, de los momentos altomedievales, pues si no es difícil explicar la presencia de enterramientos con características que los pueden situar en los siglos IX-X d.C. Éstos fueron encontrados en los pies de la nave de la iglesia parroquial: «dos esqueletos inhumados en una fosa simple, sin ningún tipo de protección en las paredes»75.

    En la Cueva de Peñarrobra (Llueva), anteriormente tratada, lugar de refugio de pastores, se encontraron cuarenta y un fragmentos de una misma vasija a torno, con pasta de color ocre claro y engobe negruzco en el exterior, y con una decoración en la parte superior de la panza consistente en estrías horizontales76.

Fig.12. Panorámica de Rada

Indeterminados

En la Cueva del Cantal, situada en el lugar de Cantal (San Bartolomé de los Montes), los Camineros hallaron "macarronis" abstractos en la arcilla, pero los autores de la CAC no consiguieron dar con la cueva, «a no ser que halla que identificarla con Cantal B»77. En la Cueva de La Peña del Pasiego II (San Bartolomé de los Montes) los Camineros descubrieron en 1956 varias líneas incisas en roca dura, pero el sotobosque impidió a los autores de la CAC localizar la cavidad78.

En la Cueva del Berenjel, situada al sur del pueblo de Carasa, se halló en un pequeño vestíbulo una lasca de sílex79.

Anotación final

Sin duda alguna, la publicación del catálogo del patrimonio histórico-artístico de la Junta de Voto80 servirá para potenciar el conocimiento y la protección de los restos del pasado de este territorio, a lo que la presente recolección arqueológica puede modestamente contribuir.

Notas bibliográficas
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(1) E. Gómez Pellón, Miseria y desarraigo en un municipio de la Marina de Cantabria. La emigración indiana en la Junta de Voto (1850-1930), Cuadernos de Trasmiera 4, 1993, pp.103-4.

(2) B.Alonso Ruiz, El Arte de la Cantería. Los Maestros Trasmeranos de la Junta de Voto, Santander,1991,pp.19-20.

(3) Véase C. González Sainz ; M. González Morales, La Prehistoria en Cantabria, Santander, 1986, p.20 ; cf. M. Sanz de Sautuola, Breves apuntes sobre algunos objetos prehistóricos de la provincia de Santander, Santander, 1880 (reproducido ahora en M. Sanz de Sautuola, Escritos y documentos, Santander, 1976, pp.67-105), en donde sin embargo no acierto a encontrar ningún pasaje que me lleve a dicha conclusión.

(4) L. Sierra, Notas para el mapa paletnográfico de la provincia de Santander, en Actas y Memorias del Congreso de Naturalistas Españoles (Zaragoza, 1908), Madrid, 1909, p.116 ; cf. C. González Sainz ; M. González Morales, op.cit. en la nota 3, pp. 25-6.

(5) J. Carballo, El esqueleto humano más antiguo de España, Santander, 1926.

(6) F. de Sojo y Lomba, Ilustraciones a la Historia de la M.N. y S.L. Merindad de Trasmiera, 2 tomos, Madrid, 1930 (reeditada recientemente por ed. de Librería Estvdio, Santander, 1988).

(7) F. de Sojo y Lomba, De Re Toponímica. Comunicaciones en Cantabria, BBMP, primer trimestre de 1946 ; De Re Toponímica. Comunicaciones en Cantabria, BRSG tomo 83, 1947, pp.7-71, y en el mismo tomo Cantabria, pp.467-82 ; Paseo toponímico por Cantabria, BRSG tomo 87, 1951, pp.569-607, artículos que formaban parte de su anunciado e inédito libro titulado Paseo Toponímico por Cantabria.

(8) J. Carballo, Los Castros y túmulos celtas de Cantabria, en Crónica del II CAN (Madrid, 1951), Cartagena, 1952, pp.303-8.

(9) E. Muñoz Fernández ; C. San Miguel Llamosas ; C.A.E.A.P., Carta Arqueológica de Cantabria, Santander, 1987, p.13. En adelante CAC, 1987.

(10) E. Muñoz Fernández, Las cavidades con yacimiento arqueológico en Cantabria, en Actas del V Congreso Español de Espeleología (Camargo-Santander, 1-4 noviembre 1990, Santander, 1992, pp.252-3, en donde, probablemente por un error de edición, se incluyen dos cuevas de Solórzano -las dos primeras de la lista- en el apartado de Voto.

(11) J. González Echegaray ; M.A. García Guinea ; A. Begines Ramírez, Cueva de la Chora, Madrid, 1963 (EAE 26). J. González Echegaray ; M.A. García Guinea ; A. Begines Ramírez, Cueva del Otero, Madrid, 1966 (EAE 53).

(12) E. Nolte y Aramburu, Restos arqueológicos de la cueva Marnero (Ayuntamiento Junta de Voto), provincia de Santander, y estudio de su fauna, Kobie 6, 1975, pp.85-114.

(13) R. Bohigas Roldán, Los yacimientos de la Edad del Hierro en Cantabria, Memoria de Licenciatura, Santander, 1978, pp.78-9, figura III y lám.XIII,2. Prácticamente la misma información en R. Bohigas Roldán, Yacimientos altomedievales de la antigua Cantabria, Altamira 1978, pp.30-1 y lám. VI (17-20).

(14) R. Bohigas Roldán, Yacimientos Arqueológicos Medievales del Sector Central de la Montaña Cantábrica. Tomo primero, Santander, 1986, pp.116-9.

(15) M.A. García Guinea (dir.), Historia de Cantabria. Prehistoria. Edades Antigua y Media, Santander, 1985.

(16) Véase la nota 4.

(17) C. González Sainz ; E. Muñoz ; C. San Miguel, Los grabados rupestres paleolíticos de la Cueva del Otero (Secadura, Cantabria), Sautuola 4, 1985, 155-64.

(18) E. Muñoz Fernández, op.cit. en la nota 10, pp.247-55, y M.L. Serna Gancedo, Conclusiones previas a extraer del inventario de cavidades con yacimiento arqueológico en Cantabria, op.cit., pp.256-67.

(19) C. Martín Gutiérrez, Un nuevo grupo de estelas medievales con motivos cruciformes en Cantabria, Cuadernos de Etnología y Etnografía de Navarra 66, 1995, pp.417-29.

(20) CAC, 1987, pp. 98-9.

(21) Op.cit., p. 100.

(22) Op.cit. , l.c.

(23) M.L. Serna Gancedo, op.cit. en la nota 18, p.256.

(24) García Guinea, en op.cit. en la nota 15, p.33 (mapa).

(25) J. González Echegaray ; M.A. García Guinea ; A. Begines Ramírez, Cueva del Otero, Madrid, 1966 (EAE 53). Cf. CAC, 1987, p.79. M.L. Serna Gancedo, en op.cit., p.257 coloca en el apartado de dudosos entre los yacimientos musterienses el de la Cueva del Otero.

(26) Cf. García Guinea, en op.cit. en la nota 15, pp. 41-2. En M.L. Serna Gancedo, op.cit., p.257 se cita, sin embargo, la Cueva del Otero como poseedora de un nivel del Auriñaciense Clásico y otro del Auriñaciense evolucionado.

(27) M.A. García Guinea, Los grabados de la cueva de la Peña del Cuco en Castro Urdiales y de la cueva de Cobrantes (Valle de Arás)(sic), Santander, 1968.

(28) C. González Sainz ; M. González Morales, op.cit., mapa de la p.212 y p.246. M.L. Serna Gancedo, op.cit., p.258 da la Cueva de Cobrantes como poseedora de materiales de un Magdaleniense indeterminado.

(29) CAC, 1987, p. 96. C. González y M. González, op.cit., p.246 dan por segura la representación del reno, lo que les lleva a pensar, junto a la ausencia de signos parietales asociados, que estemos ante la representación de unas figuras del estilo IV reciente.

(30) L. Sierra, op.cit. en la nota 4, pp.103-17.

(31) C. González Sainz ; E. Muñoz ; C. San Miguel, op.cit. en la nota 17, pp.155-64. Cf. CAC, 1987, p. 79.

(32) J. Carballo, op.cit. en la nota 5.

(33) CAC, 1987, p.168.

(34) J. González Echegaray ; M.A. García Guinea ; A. Begines Ramírez, Cueva de la Chora, Madrid, 1966 (EAE 26). Cf. CAC, 1987, pp.94-5.

(35) CAC, 1987, pp.177-8.

(36) Op.cit., p.178.

(37) Op.cit., l.c.

(38) Op.cit., l.c.

(39) Op.cit., p.179.

(40) Op.cit. : l.c.

(41) Op.cit. : l.c., sin indicar su localización.

(42) Op.cit. : l.c.

(43) Op.cit. : l.c., sin indicar su localización.

(44) Op.cit., p.180.

(45) Op.cit., p.198.

(46) Op.cit., l.c.

(47) Op.cit., p.199.

(48) Op.cit. , p.228.

(49) Op.cit. : l.c.

(50) E. Nolte y Aramburu, op.cit. en la nota 12, p.90 dice que es adscribible a lo que don José Miguel de Barandiarán llama Edad del Hierro, aunque, como apostilla Apellániz, puede ser hierro cronológico, pero no cultural, pues en la cueva de Marnero no ha aparecido nada que nos hable de un Hierro característico. Cf. CAC, 1987, p. 187. La cueva posee una leyenda, que recoge A. Pintó, Las leyendas y mitos en las cuevas, BCE 2, 1982, p.51 : Se dice que en dicha cueva cayó un cordero y el dueño encargó a su hijo que lo recuperase. La citada cueva tiene la entrada adiaclasada descendente y se baja mediante una oposición. El muchacho bajó, pero al salir, tendió la mano a su padre gritando -¡ Súbeme padre que me comen¡(sic)-, el padre no pudo ayudar a su hijo y el zagal desapareció.

(51) A. Begines Ramírez, Arqueología, Cuadernos de Espeleología 2, 1966, pp.99-103. Sin embargo, en E. Muñoz Fernández, Carta Arqueológica del Valle de Piélagos, Altamira 43, 1981-2, p.290 se dice que aparecieron también restos antropológicos y que algunas de las grandes vasijas con dedadas aparecieron completas.

(52) CAC, 1987, p. 175.

(53) Op.cit., p.180.

(54) Op.cit., p.197.

(55) Op.cit. : 236. Cf. E. Muñoz ; M. Serna Gancedo, El arte esquemático-abstracto en Cantabria, Altamira 45, 1985, pp.5-31.

(56) La que, según Fermín de Sojo y Lomba, pasaba por Puente Dei, Iruz y Arceo hasta Castro-Urdiales.

(57) Sojo, BRSG 1947, pp. 29

(58) F. de Sojo y Lomba, Ilustraciones a la historia de la Merindad de Trasmiera,1, Madrid, 1930, p.102.

(59) El texto de F. de Sojo y Lomba lo presentaron también A. García Bellido et al., Excavaciones y Exploraciones Arqueológicas en Cantabria (Anejo IV de Archivo Español de Arqueología), Madrid, 1970, p. 67.

(60) J.R. Vega de la Torre,  Nueva aportación al conocimiento de la circulación monetaria de época romana en Cantabria, en Memoria del VII Congreso Nacional de Numismática (12-5 de diciembre de 1989, Madrid), Madrid, 1990, p.396.

(61) Op.cit., p.13.

(62) P. Madoz, Diccionario... Santander, Valladolid, 1984, p.282.

(63) R. Bohigas, Altamira 1978, p.30.

(64) En una guía del Museo de Prehistoria de los años 40 se atribuye un lote de cerámica y variados objetos de conchas, etc. a la «cultura de los castros» (Anónimo, Excma. Diputación Provincial de Santander. Museo Provincial de Prehistoria de Santander. Catálogo, Santander, 1.943, pp.20-1).

(64) Véase Bohigas, Altamira 1978, p.30.

(65) Op.cit. , p.31.

(66) Cf. también R. Bohigas, Los yacimientos de la Edad del Hierro en Cantabria, Memoria de Licenciatura, Santander, 1978, pp.78-9 con bibliografía, y también la lám. XIII,2 del tomo correspondiente.

(67) R. Bohigas, 1986, cit. en la nota 13, p.116.

(68) Op.cit., p.119.

(69) T. Maza Solano, Las manifestaciones de la economía montañesa del s.IV al XVIII, en Aportación al estudio de la Historia Económica de la Montaña, Santander, p.417 ; cf. Bohigas, 1986, p.119.

(70) R. Bohigas, 1986, p.116.

(71) J.R. Vega de la Torre, Epigrafía del Museo de Santander, Sautuola 1, 1975, p. 235. J.M. Iglesias Gil, Epigrafía cántabra, Santander, 1976, estela 12 la recoge, a pesar de considerarla medieval, por su forma discoidea.

(72) C. Martín Gutiérrez, op.cit. en la nota 19, pp.423-4 y p.427 para los paralelos.

(73) Op.cit., pp.428-9.

(74) Op.cit. , p.423.

(75) Bohigas, 1.986, p.119.

(76) Op.cit., l.c.

(77) CAC, 1987, p.99.

(78) Op.cit., p.99.

(79) Op.cit. : 138, incluyéndola entre los yacimientos paleolíticos.

(80) En el Diario Montañés del lunes 21de marzo de 1994, p.17 se informaba de la firma de un convenio para que la Universidad de Cantabria catalogara el patrimonio histórico-artístico de varios municipios -Ribamontán al Monte, Medio Cudeyo, Hazas de Cesto y Voto-, anunciándose un tiempo de dieciséis meses como máximo para el inventariado y seis meses más para su publicación.